Caminandog

Días de lluvia… me subo por las paredes!


Éstas vacaciones de Semana Santa han sido todo un reto para mí. A los tres perros que tengo siempre en casa, se han sumado tres residencias: Nube, un cachorro de Westy de cinco meses sin disciplina alguna; Siria, una dálmata fiel a su raza, es decir, rebosante de energía; y Lucio, un veterano muy bienvenido siempre, que es lo más tranquilo y bueno que puedes echarte a la cara.

Mis perros son de carácter activo, pero gracias a la disciplina, rutinas y estructura diaria de paseos saben que hay momentos de descanso y momentos de juego. Sin duda el más activo y pendenciero es Gómez, el galgo. Aún lesionado (hoy mismo le están operando del ligamento anterior de la pata -podéis seguir sus progresos en facebook-) no para quieto por casa. Luca ya tiene 7 años, pero también es muy activo y juguetón, pero siempre guarda un orden y en casa suele ser tranquilo la mayoría del tiempo excepto dos o tres periodos de juego que se marca con Gómez. Dina es activa en la calle, sobre todo si la sueltas en un parque, pero en casa tampoco da guerra.

Pero de pronto llega un perro nuevo a casa; un perro “mal educado”: sin disciplina, estructuras, rutinas, normas. Un perro, que, por lo general tiene energía para mantenerse activo durante varios días sin parar. Lo que hago siempre es llevarlos a pasear juntos, en manada, con correa, durante un par de horas. Así establezco con el nuevo un vínculo de respeto mutuo y también algunas normas y límites. Eso le cansa física y mentalmente. También enseño “al nuevo” y a mis perros que han de respetarse entre ellos. Después entran en la dinámica diaria de nuestro hogar y las energías quedan equilibradas. Luca suele ser el referente para los demás y para mí; le imitan. Él siempre me ayuda con los nuevos, les tranquiliza, me ayuda a ver lo que necesitan y a saber si hago lo correcto.

Pero, ¿qué hacer si no para de llover a cántaros y no puedes realizar el tan necesario ritual del primer paseo?

1. La cinta de andar. Lo ví en El Encantador de Perros y me podéis llamar friki, pero a los perros les encanta! Una vez les enseñas a usarla te piden más. Sobre todo en los días que, como éstos de atrás, no pueden salir suficiente. Sé que muchos no tendréis cinta motorizada en casa, pero seguro que la mayoría tampoco os veis en mi situación a menudo. De todos modos si tenéis una y un perro activo, os animo a que le enseñéis a utilizarla.

Google en la cinta

Con la correa puesta y armados con premios le premiamos por subirse a la cinta parada. Le bajamos. Premio. Le subimos. Premio. Bajamos. Premio. Así varias veces. Unos cinco minutos durará esta toma de contacto. Es importante que suba y baje a nuestra orden (no tiene por qué ser verbal, si no con la correa o cuerpo). Le dejamos bajar, premiamos y finalizamos el ejercicio. Liberamos y descansamos un rato. En la segunda fase, en la que pondremos en marcha la cinta, sería ideal tener a alguien que nos ayude y se ponga enfrente del perro para animarlo olfativamente con un premio a ir hacia delante. Yo lo hago sola y he visto que la mejor forma es subir al perro en la cinta parada, ponerme encima de él con los pies a ambos lados de la cinta (sin pisar el tapiz deslizante, claro!) y ponerla en marcha. Mi cinta, por defecto empieza a 0.8km/hr, muy despacito; está bien así. Al principio el perro se resiste y es importante conseguir que no se baje. Tras unos segundos se da cuenta que no pasa nada y comienza a caminar. Subimos un poquito la velocidad dependiendo del tamaño del perro, una velocidad de paso relajado, pero que le haga estar concentrado en la tarea (mirando al frente). Yo como mucho les pongo unos 2,5Km/hr. en esta segunda fase. Tras unos cinco minutos finalizamos el ejercicio, paramos la cinta y no le dejamos salir corriendo de la cinta, premiamos con palmadas, “buen perro”, premio y abajo. Hay perros que lo pillan rapidísimo y desde el principio andan perfectamente. Hay otros que necesitan repetir la segunda fase varias veces hasta coger soltura. En cualquier caso NUNCA hay que dejar al perro sólo en la cinta sin supervisión.

Dina, cuando ve que monto a perretes en la cinta siempre quiere montarse. Para ella es divertido. Incluso se ha llegado a subir en marcha! Luca a veces se sienta encima y lloriquea para que la encienda. Él es un experto así que monta sin correa y cuando se cansa se baja, voy y la apago.

2. Adiestra a tu perro. El mal tiempo puede ser una gran oportunidad para adiestrar a tu perro en obediencia básica. Sé tú su juguete, escóndete y que te encuentre, así reforzarás la orden “ven” que es fundamental. “Sienta”, “tumba”, “quieto”, “en pie”, “suéltalo”, “trae”, “sube”, “baja”, “mírame”, etc. Hay mucho trabajo por hacer y aunque tu perro conozca éstas órdenes nunca está de más reforzarlas. Cinco o diez minutos al día son suficientes para que sus respuestas sean fiables y el adiestramiento es una actividad que cansa a tu perro y os une! También puedes iniciarte en el adiestramiento con clicker o el targeting que son relativamente sencillos y abren un mundo de posibilidades!

3. Juegos de búsqueda. Los juegos de búsqueda son ideales para estimular el olfato y cansar el intelecto de nuestros perros. No sólo la actividad física es agotadora. Y, la verdad, es que la mayoría de nuestras mascotas infrautilizan el más potente de sus sentidos por nuestra culpa. Hay que empezar enseñándole al perro de qué va ésto de jugar a buscar. Con un trozo de queso, por ejemplo, trazamos un rastro en el suelo y escondemos un trocito detrás de la pata de una mesa por ejemplo. Nuestro perro debe estar quieto mientras lo hacemos (deberías haberle enseñado la orden “quieto” a estas alturas) o podemos usar la correa y el pomo de una puerta para lograr que no se abalance sobre el premio, pero que nos vea. Guiamos su nariz al inicio del rastro y le dejamos seguirlo. El rastro no debe ser muy largo para asegurar el éxito. Se trata de que en éste primer intento pille la dinámica del juego. Después lo podemos ir complicando, esconder chuches por toda la casa, a distintos niveles, etc.

4. Juegos de inteligencia. Una variante de los juegos de búsqueda. Existen numerosos puzzles en el mercado para que los perros los resuelvan y obtengan un premio como recompensa. Yo utilizo cubiletes y cajas bocabajo, unos dentro de otros. Siempre utiliza estos juguetes, sobre todo los que fabricas tú mismo, bajo supervisión para evitar accidentes.

5. Comprale un impermeable! El mal tiempo no debe ser escusa para no dar un buen paseo. Siempre puedes invertir en comprar un chubasquero a tu perro. Los hay económicos y una vez le acostumbres a llevarlo podréis seguir dando buenos paseo bajo lluvia ligera.

Lucky, Dina y Luca con su equipo de lluvia

Gracias a estas actividades a puerta cerrada las pasadas vacaciones terminaron siendo un remanso de paz para todos!

Luca, Dina, Siria, Gómez, Lucio y Nube en armonía

8 comentarios en “Días de lluvia… me subo por las paredes!”

  1. Holaaa me encanta tu blog! mi problema es q mi cachorro de 5 meses no quiere pasear, si lo llevo con el arnés se sienta y no camina incluso se tumba, si lo suelto se queda ahi todo sentadote y a la primera oportunidad sale corriendo como un tiro para casa, no importa en q lugar estemos siempre lo hace y como está mas pendiente de escaparse y volver solo aveces ni hace caca. Nunca obedece el ven NUNCA, el ven aqui si de vez en cuando pero si lo q quiere es regresar me ignora por completo. Estoy de los nervios porq cada vez q se regresa lo cojo y lo llevo de nuevo para lograr q se distraiga de sus ganas de volver y haga caca, pero es insoportable sobretodo en días de lluvia porq tengo q ir por el como 20 veces y termino empapada y llena de pelo. No importa cuantas veces vaya por el hay días la mayoría en q no se da x vencido el se regresa una y otra vez y cuando se cansa se hecha y ya.ayudame gracias

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    1. Hola Carolina (de nuevo)!

      ¿Es tu primer perro? Por los distintos comentarios en varias entradas deduzco que eres inexperta. Me alegra muchísimo que leas mi blog y participes, pero a través del ciberespacio es imposible diagnosticar a un perro. No hay recetas para los problemas, la solución depende no sólo del problema de comportamiento, sino de los factores que lo potencian. ¿Tu cachorro de 5 meses no quiere pasear? Pues hay que averiguar por qué: ¿no se le socializó antes de las 16 semanas? ¿Cuándo fue separado de su camada? ¿Cuándo se le destetó? ¿Cuál es su procedencia? ¿Ha tenido experiencias traumáticas? ¿Desde cuándo se niega a andar? ¿Se detienen ante algo concreto? ¿Se detiene al oir algún ruido? ¿Cómo manejas tú la situación? ¿Le hablas todo el rato? ¿En qué tono emocional? ¿Tiras de él? ¿Lo regañas? Y así un largo etcétera de interrogantes para llegar al origen del problema y los factores que lo sustentan.

      Por otro lado conseguir que un perro venga cuando lo llamas es una de las cosas en las que más tiempo tenemos que invertir. Debes iniciar el entrenamiento en casa, donde no hay distracciones y premiar siempre que acuda. Regañar al perro, cogerlo en brazos, enfadarse, frustrarse, provoca lo contrario: que el perro no quiera venir. Para adiestrar en obediencia mejor acudir a un profesional que utilice métodos no coercitivos.

      Te doy dos consejos:

      Primero: los juegos de olfato son fundamentales: pueden ayudarte a que tu perro pasee positivizándo la calle y haciendo que si hay algo que lo asusta o intimida, pase a un segundo plano. Es una forma de reforzar su conducta exploratoria. Es una estrategia que puede ayudarte, pero no es una solución definitiva.

      Segundo: Tu perro está en la edad óptima para aprender. Te sugiero que busques un club canino o empresa de adiestramiento en tu zona que de cursos en grupo para cachorros. Allí tu perro se socializará y tú aprenderas lo básico para educar a tu perro y resolverás todas tus dudas a través de un profesional que tenga la posibilidad de evaluar personalmente a tu perro y a tí. Elige profesionales que no utilicen métodos coercitivos con tu perro.

      Suerte!

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    1. Pues sí! A mí no me gusta vestir a los perros, pero esta es una prenda imprescindible para las estaciones lluviosas. Nuestros amigos lo agradecen, porque mojarse no mola nada, y nosotros también porque se suelen poner hechos un asco por el barro y demás. Son una buena inversión y no son muy caros, aunque los hay para todos los gustos, claro!

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