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Lenguaje canino: el movimiento del rabo

Aprender a comprender a tu perro no es sencillo. Nuestros perros utilizan sus cuerpos para comunicarse y son expertos “lectores” del lenguaje no verbal. También aprenden el “significado” de nuestras palabras y entienden perfectamente qué significa el tono con el que les hablamos.

¡Nosotros los humanos no les llegamos ni a las almohadillas! La sabiduría popular sobre el significado del movimiento del rabo se reduce a tres opciones: el rabo entre las patas es por miedo, el rabo en alto es signo de dominancia y el movimiento del rabo indica que el perro está contento.

Sin embargo el rabo del perro es un elemento comunicador importantísimo y “dice” muchas más cosas de las que creemos sobre el estado emocional de nuestro perro y sus intenciones. Todo el lenguaje canino está lleno de matices que a los humanos, faltos de práctica debido a nuestro “perfecto” sistema de comunicación verbal, se nos escapan. Hay varios factores a tener en cuenta en relación al significado del movimiento del rabo de nuestro mejor amigo:

  • El tamaño importa. Los perros con colas más grandes y visibles dan señales más claras al resto de los perros. En un estudio de la Universidad de Victoria (Canadá) comprobaron que los perros “entendían” mejor a otro perro con la cola más larga que a uno con la cola corta. Por tanto, si estás pensando en mutilar el rabo de tu perro, piénsalo de nuevo: estarás mermando la capacidad de comunicación de tu perro con sus colegas. El color de la cola (clara por la parte inferior o con el pelo más claro en la punta) o su volumen si es muy peluda, la hacen si cabe más visible y sus señales aún más claras.

    El rabito corto de Lolo no le ayuda a hacerse entender.
  • La posición. Concretamente la altura a la que sostienen el rabo el perro, es como un termómetro emocional. Una cola vertical indica que nuestro perro está seguro y confiado, puede ser un signo de dominancia (“soy el jefe del parque”) e incluso una advertencia para los demás. Un rabo horizontal o a media altura es signo de que se siente tranquilo y relajado. A medida que la posición de la cola baja es señal de que el perro se siente afectado (emocionalmente) por algo del entorno, se siente inseguro o incluso que tiene miedo. También es signo de sumisión ante otro perro o persona (si le riñes, por ejemplo, bajará el rabo para mostrar su afectación y sumisión; no hay que seguir riñéndole si muestra éstas y otras señales de calma). La máxima expresión se inseguridad o sumisión es el rabo plegado bajo el cuerpo. Sin embargo hay que tener en cuenta la posición normal del rabo a la hora de interpretarlo: muchos galgos, por ejemplo, tienen en rabo plegado bajo el cuerpo “de serie”; otras razas como los Westies o los Beagles la tienen naturalmente erguida en la vertical. También existen diferencias individuales: Gómez, el galgo que tuve en acogida, no tenía el rabo plegado bajo el cuerpo, aunque su posición natural era baja y podía llegar a sostenerla un pelín por encima de la horizontal cuando estaba jugando como loco con sus amigos.
  • El movimiento. La velocidad del movimiento nos da información sobre el grado de excitación del perro, mientras que la amplitud nos indica si su estado emocional es positivo o negativo. Así pues, un movimiento rápido indica un nivel alto de excitación y uno lento un nivel bajo. Si la amplitud es grande el perro está de buen rollo, hablando coloquialmente, y si la amplitud es pequeña es que está de mal rollo. Existen muchas combinaciones posibles: el movimiento suave y de amplitud media para saludarnos cuando vienen a vernos después de una de sus estupendas siestas que es como un “hola”; un movimiento amplio es amistoso y si la velocidad es media o rápida, incluso moviendo las caderas, es lo más parecido al “está feliz”; un movimiento rápido y con poca amplitud, casi como una vibración, es signo de que el perro no está a gusto y por tanto va a hacer algo para remediarlo (irse por ejemplo) y si además la posición de la cola es alta o vertical, es una clara advertencia para que no nos acerquemos; un movimiento lento, de amplitud media, con el rabo a media altura, es signo de inseguridad. Creo que es el parámetro que da información más valiosa sobre el estado anímico del perro y sus intenciones; además la percepción visual de los perros procesa mejor el movimiento que los objetos estáticos, por lo que el movimiento les resulta más visible y su ritmo, amplitud y velocidad les reporta información relevante incluso a grandes distancias.

    Algunas razas tienen el rabo siempre erguido y eso puede llevar a malos entendidos. Hay que dar tiempo a los perros para entender sus distintos “dialectos”.
  • Lateralidad. Estudios recientes de las Universidades de Trieste y Bari (Italia) han permitido comprobar que cuando los perros tienen sentimientos positivos hacia algo o alguien mueven más sus colas hacia el lado derecho de su cuerpo y si los sentimientos son negativos lo mueven más hacia la izquierda. Éste fenómeno está relacionado con las distintas funciones de los hemisferios cerebrales y su acción contralateral (el hemisferio derecho actúa en el lado izquierdo del cuerpo y el hemisferio izquierdo en el lado derecho) que se da en muchas otras especies (ranas, pájaros y humanos). Yo llevo días observando a Luca y sinceramente me cuesta percibirlo. Supongo que para los perros es más fácil, ya que ellos perciben mucho mejor el movimiento que nosotros. En cualquier caso es una prueba más de la complejidad de nuestros amigos peludos y de que no debemos subestimar lo que nos quieren decir con su lenguaje corporal.

Así que ¡ya tenéis tarea! No hay nada mejor para aprender el lenguaje canino que observando a los perros y cómo interactúan con nosotros y sus congéneres. Seguro que en unas semanas comprenderás mejor a tu perro y sus reacciones.

¿Has descubierto algo nuevo sobre tu perro a raíz de ésta entrada? ¿Has podido anticiparte a reacciones de tu perro gracias a observar su lenguaje? ¿Ha cambiado tu opinión sobre la forma de ser de tu perro tras “escuchar” lo que te dice? ¡Cuéntanoslo y participa comentanDog!

Fuentes:

Phsicology Today

Doogweb

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Campaña Vacunación Antirrábica 2013

Desde el lunes 27 de mayo y hasta el próximo lunes 3 de junio ya podéis vacunar a vuestros perretes contra la rabia a través de la campaña que, anualmente, realiza en la Comunidad de Madrid el Colegio de Veterinarios (COLVEMA).

Éste año hay algunas novedades, la más importante es que la vacunación se realizará en veterinarios de nuestra ciudad en lugar de en una instalación municipal. También parece que ya no es posible adquirir las pastillas antiparasitarias a través de la campaña: el servicio se limita a identificación con chip y vacuna antirrábica. Por otro lado el precio ha subido un poco, aunque sigue siendo muy ventajoso económicamente conciliar el calendario de vacunación de nuestra mascota con el de la campaña. Siempre se realiza a comienzos de verano y en distintas fechas en cada municipio de la comunidad de Madrid, así que si no eres de Alcobendas o se te pasa el plazo en nuestra ciudad puedes consultar en la web del COLVEMA en qué fechas se realiza la vacunación en otros municipios.

Como todos los años tendréis que hacer el ingreso previamente a través de las oficinas del Banco Santander o Bankia y pedir cita previa en la clínica veterinaria que escojáis para la vacunación. En la web del Ayuntamiento podréis ver el listado de clínicas participantes y sus teléfonos así como los precios y los números de cuenta donde realizar el ingreso.

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Estrés en perros

El estrés es algo que se ha puesto muy “de moda” en humanos. Todos en algún momento decimos estar estresados por que tenemos mucho trabajo, o por que algo a lo que nos enfrentamos nos supone un reto y nos está costando sacarlo adelante. El estrés forma parte de nuestras vidas. Pero, ¿y de la de nuestras mascotas?

Nuestras mascotas en general, y los perros en particular, también sufren de estrés. Los perros han sido seleccionados por el hombre para trabajar conjuntamente con nosotros: para protegernos, proteger nuestras pertenencias, pastorear, cazar, tirar de una carga, etc. Hasta hace unos años los perros trabajaban. Incluso los perros más pequeños, como los yorkies o los bichones, tenían una función que ahora no realizan. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, en las sociedades más “desarrolladas”, el papel fundamental del perro es el de mascota. Nuestros perros, que hasta ahora pasaban horas haciendo algo, ahora pasan muchas horas solos en casa, aburridos, encerrados en espacios, que por muy grandes que sean, tienen cuatro paredes y, al cabo de un tiempo, no aportan ningún estímulo nuevo a nuestros amigos.

Mi querido Lolo padece estrés. Una de sus manifestaciones es su postura favorita: en esfinge. Así se coloca para dormir. No es una postura muy relajada, ¿verdad?

A todo ello hay que añadir que, desafortunadamente, no todo el que tiene un perro, sabe lo que tiene entre manos. Muchas personas tratamos a los perros como juguetes o niños; no queremos que se manchen, no queremos que huelan cosas que nos parecen asquerosas, no les dejamos experimentar con su entorno u otros animales, les hablamos sin parar como si entendiesen nuestro lenguaje mientras con nuestros gestos, que sí que entienden, les decimos otras cosas. Nuestro manejo del perro está lleno de contradicciones e incongruencias. ¡Decidme si todo esto no el estresante!

El estrés es un mecanismo fisiológico natural en los animales, incluído el humano por supuesto. Consiste básicamente en activarnos para afrontar situaciones novedosas o difíciles o que suponen un peligro o amenaza para nuestra supervivencia: aumenta la tensión arterial, el ritmo cardiáco y la frecuencia respiratoria, se dilatan las pupilas, aumenta el nivel de cortisol en sangre. Es algo así como meter el turbo. Pero es un mecanismo que no debería estar constantemente activándose, por que demanda muchos recursos del organismo y lo agota. Tampoco es un mecanismo que deba permanecer activo mucho tiempo, por la misma razón. Siguiendo la analogía, el turbo es algo que debemos utilizar sólo de vez en cuando y durante un tiempo limitado para afrontar una determinada situación.

Lulú y su hermano en la pasada Feria de Adopción de Alcobendas rodeados de niños. ¡Una situación muy estresante!

El estrés no es malo en sí mismo. Es un mecanismo que nos permite, y permite a nuestros perros, reaccionar rápida y eficazmente en situaciones que ponen en juego nuestra supervivencia. El problema llega cuando, como hoy en día, no proporcionamos a nuestro perro la riqueza ambiental necesaria para que aprenda qué estímulos son normales y cuales no y qué estrategias aplicar en cada caso. Así tenemos perros que rascan durante horas el suelo para salir de donde estén, algo que no les lleva a ninguna parte, pero siguen haciendo, literalmente, como si les fuese la vida en ello; perros que agreden cuando su cuidador los manipula (como Lolo); perros que ante ruidos cotidianos (el tráfico por ejemplo) se paralizan y tiemblan; perros que se pasan la tarde ladrando a todo el que pasa delante de la puerta, aunque lo hagan de forma civilizada (ésto es un no parar si vives en un bajo como yo); perros que, en definitiva, se pasan el día “activados” ante cualquier estímulo, por mínimo y cotidiano que sea, y nunca llegan a relajarse del todo.

Los efectos del estrés sobre la salud mental y física de nuestro perro pueden ser muchos: depresión, ansiedad, indefensión aprendida, aumento de la agresividad y el miedo (ya que se reducen los umbrales para los estímulos que los provocan), alteración del sueño, alteraciones en el sistema inmunitario (que se debilita), problemas de aprendizaje, de memoria, en perros jóvenes afecta al crecimiento, hipertensión, caída del pelo y un largo etcétera. En definitiva, una mala gestión del estrés puede estar detrás de muchos de los problemas físicos y de comportamiento de nuestro perro.

Hay muchos signos que pueden indicarte si tu perro sufre estrés. Todos ellos se pueden dar en contextos donde sean lícitos, es decir, tengan realmente una función adaptativa, pero también se dan, con mayor frecuencia e intensidad, en situaciones que estresan a nuestro perro. En el estrés siempre hay un estímulo (ruidos, objetos, niños alborotadores) que desencadena éstas reacciones que describo a continuación.

  • ¡Está sonriendo! No. Está estresado. Éste fue uno de los primeros viajes en tren de Luca.

    Lamerse el hocico. Si ante un estímulo nuestro perro comienza a lamerse el hocico reiteradamente, de un lado y luego del otro, es probable que sea un indicio de que ese estímulo le estresa. Por ejemplo, Lolo se lame así cuando lo acaricias. Le estresa que lo toquen y lo manipulen.

  • Bostezar. El bostezo fuera de su contexto (me acabo de levantar de una buena siesta, por ejemplo) también es un signo de estrés.
  • Actividad excesiva. Nuestro perro no para quieto, va de un lugar a otro constantemente, deambulando por la casa. Básicamente, le cuesta estar relajado y tranquilo.
  • Sacudirse. Igual que hacen cuando están mojados. Sin embargo si nuestro perro, ante un estímulo, se sacude varias veces es señal de que aquello le estresa. Ojo, si la sacudida es persistente revisa los oídos a tu perro, !tal vez tenga otitis!
  • Babear. Evidentemente hay situaciones en las que es normal que nuestro perro babee, por ejemplo, cuando nos mira mientras nos comemos un churrasco. Babear ante situaciones novedosas es indicador de que nuestro perro está estresado.
  • Jadear. Éste es un signo que se malinterpreta fácilmente, por que cuando un perro jadea a menudo parece que está “sonriendo” y solemos interpretarlo en términos humanos: está disfrutando. Nada más lejos de la realidad. Si no hace calor o tu perro no acaba de estar corriendo como un loco, observa tu entorno;
    Evitar las situaciones que nos estresan no es la solución; hay que aprender a afrontarlas. ¡Ahora Luca viaja en tren así de relajado!

    seguramente habrá algo que haya provocado estrés en tu perro. Luca, por ejemplo, jadeaba sin parar cuando viajábamos en coche. Ahora ya se ha acostumbrado e incluso viaja a menudo conmigo en tren tan tranquilo.

  • Rascarse y/o acicalarse. Evidentemente si le pica algo se rascará. De igual forma es normal que tu perro se lama las patas y sus genitales como parte sus hábitos de higiene. Pero si pasa rato haciéndolo, observa si hay algún desencadenante en el entorno.

A grandes rasgos para ayudar a nuestro perro a afrontar el estrés debemos evitar la sobreprotección y dejar que desde joven se enfrente a los estímulos de su entorno, así tendrá más recursos para enfrentarse a las novedades futuras; debemos proporcionarle sesiones regulares de ejercicio y juegos colaborativos con nosotros donde les enseñemos a autocontrolarse, actividades que les relajen como los juegos de olfato o los masajes, en definitiva aplicarnos en socializar a nuestro perro y proporcionarle estimulación mental y física.

Ante la duda deberías acudir a un profesional, un educador canino o adiestrador que en colaboración con tu veterinario te ayude a  equilibrar a tu perro y ofrecerle estrategias de autocontrol, relajación y de gestión emocional.

Puedes encontrar más articulos relacionados con el estrés a continuación:

El estrés en perros (parte I). Doogweb.

El estrés en perros (parte II). Doogweb.

Aprende a gestionar el estrés de tu perro. Guauf.

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¿Macho Alfa?

Estrenamos diseño en el blog de CaminaDogs y lo hacemos reblogueando a una compañera en el ciberespacio, Alba Benítez.

Os enlazo un artículo de su genial blog “Si mi perro hablara” en el que se aclara que la idea de “líder de la manada” es obsoleta y errónea.

El propio autor de la etiqueta “macho alfa”, el biólogo L. David Mech, explica cómo desde la publicación de su libro, The Wolf: The Ecology and Behavior of an Endangered Species”, en 1970 se ha avanzado mucho en el estudio del comportamiento de los lobos y se ha comprobado que la idea de macho alfa o hembra alfa no tiene validez.

Os recomiendo también que leáis otra entrada del blog que se enlaza en el mismo artículo: “Ni tu perro es un lobo ni tú tienes por que ser el líder de la manada”.

Ya viene siendo hora de que nos molestemos en comunicarnos con nuestro perro en lugar de imponer nuestra voluntad sobre él ¿no creéis?

Y tú, ¿cómo te comunicas con tu perro? ¿crees que tu perro hace contigo lo que quiere? ¿piensas que no te respeta, que tiene más autoridad que tú? ¿Cómo solucionas los pequeños conflictos del día a día con tu perro?

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¿Mi perra está en celo?

A menudo me sorprendo de la cantidad de gente que tiene una perrita y no sabe si su perra está o no en celo. Llegan al parque para perros y sólo cuando todos los machos intactos, sin esterilizar, se ponen como motos tras de ella, caen en la cuenta y se marchan diciendo “¡pues sí que debe estarlo!”.

El desconocimiento sobre nuestra mascota pone en riesgo su salud, incide directamente sobre el problema de superpoblación y/o abandono de perros y pone de manifiesto la necesidad de regular la tenencia de animales de compañía para que éstos estén en manos responsables y comprometidas con su bienestar.

Para empezar saquemos del error a la gente que piensa que las perras tienen “la regla”. Algunas diferencias son:

  1. El ciclo menstrual se da en las hembras humanas y algunos primates; en nuestras perras y el resto de mamíferos lo que se da es el ciclo estral.
  2. El ciclo menstrual tiene una duración de entre 21 y 35 días, con una duración media de 28. El ciclo estral tiene una duración variable dependiendo de la especie (entre 5 y 11 meses en perras) y tiene cuatro fases diferentes.
  3. En el ciclo menstrual la ovulación y, por tanto, el inicio de la etapa fértil, se da en torno a la mitad del ciclo; en el ciclo estral la ovulación se da al inicio de la segunda etapa del ciclo, llamada estro.
  4. La receptividad sexual en las hembras que menstruan, como nosotras, se da en cualquier momento (si el compañero nos atrae y las circunstancias son las idóneas! ;P ), mientras que las hembras que tienen ciclo estral sólo aceptan relacionarse con un macho cuando han ovulado y son fértiles.

EL CICLO ESTRAL DE LA PERRA

Nuestras perras pasan por diferentes fases de actividad y descanso hormonal que se repiten cíclicamente; esto es lo que denominamos ciclo estral y consta de cuatro estadios o fases: PROESTRO, ESTRO, DIESTRO y ANESTRO. El primer celo aparece en perras entre los 6 y 10 meses dependiendo de la raza, y experimenta un nuevo ciclo ovárico cada 6 meses aproximadamente. Sin embargo existen diferencias entre razas: por ejemplo los Rottweiler tienden a tener ciclos cortos y presentar 2 o 3 celos al año, mientras que razas como el Galgo o el Basenji tienden a presentar un sólo celo al año.

  • PROESTRO; dura entre 6 y 11 días y se caracteriza por un aumento de los estrógenos que provocan cambios físicos y de comportamiento en nuestra mascota. La vulva se hincha y se vuelve más rosácea debido al aumento de riego sanguíneo en los genitales, puede haber manchado sanguinolento o no, aumento de la mucosidad vaginal. Nuestra perra orinará muy a menudo para dispersar su olor y avisar a los machos de que pronto será fértil y nos pedirá salir a la calle asiduamente. Sin embargo en ésta etapa aún no aceptará que los machos la cubran.
  • ESTRO; la palabra proviene del griego oistros que significa deseo impetuoso. Se produce un pico de hormona luteinizante (LH) que marca el inicio de ésta etapa que es la etapa fértil y en la cuál nuestra perra sí dejará que la cubran. Se detecta fácilmente si acariciamos a nuestra perra en la zona lumbar y ella levanta el rabo mostrando la vulva; ésta es la postura de aceptación de la cópula. Disminuyen la inflamación y la secreción vaginal. Dura de 5 a 10 días aunque la hembra sólo acepta al macho durante los 4 o 5 primeros. Es aquí donde debemos extremar las precauciones, llevar siempre con correa a nuestra perra y evitar llevarla a áreas caninas y lugares muy concurridos por perretes (si es que quieres evitar ser padre/madre de familia numerosa!)
  • METAESTRO o DIESTRO; se inicia cuando la hembra ya no acepta ningún macho y finaliza cuando las concentraciones de progesterona vuelven a sus niveles basales. Su duración es variable dependiendo de si la hembra ha sido cubierta o no: la duración media está en torno a los 60-80 días, pero puede oscilar entre los 2 y 5 meses.
  • ANESTRO; podríamos decir que es un período de “reposo” hormonal que dura entre 7 semanas y un año. Se caracteriza por el tamaño normal de la vulva, no hay secreciones vaginales y la perra rechaza a los machos. Es la etapa óptima para practicar la esterilización a nuestra perrita si sólo va a ser animal de compañía.

Como véis, existen grandes diferencias en la duración del ciclo según la raza, aunque lo más habitual es que nuestra perrita tenga dos ciclos anuales. A modo orientativo la duración del periodo en el que debemos estar prevenidos es en torno a dos semanas o un mes (lo que incluye las dos primeras fases del ciclo estral). Si quieres afinar más, te recomiendo que anotes en un calendario la fecha y síntomas de tu perrita, ya que suelen ser muy regulares, así podrás anticiparte a su próximo periodo fértil. Además fíjate en su comportamiento: orina más a menudo, está más mimosa, se frota contra algún mueble o pared… Cada animal es distinto; si observas a tu perra podrás saber con más precisión cuándo comienza su celo y podréis evitar camadas no deseadas con las que no sabréis qué hacer y que a saber dónde terminarán.

Por último no puedo hablar de éste tema sin recomendar, una vez más, que esterilices a tu mascota. Lo ideal es esterilizar a las hembras tras su primer celo y entre los seis meses y antes del año en los machos. Hay que tener en cuenta que a diferencia de las mujeres, las perras tienen su ciclo reproductor durante toda su vida, por lo que pueden procrear incluso  de muy mayores.

Fuentes:

http://www.centauroveterinarios.com

http://www.uco.es/organiza/departamentos/medicina-cirugia/reproduccion/proyecto/indice.html